la tortilla
Historia

“¿Dónde está Linares?”, comentaban los americanos.

¿Qué pensaría esa pueril y alta sociedad americana, nuevos ricos sin historia, cuando en una de sus más importantes ciudades tuvo su puesta de largo, una fundición, de nobles y rancios propietarios británicos, cuyo nombre era tan castizo y alimenticio?

Filadelfia, aquella ciudad, cuna no del queso, sino de la cultura estadounidense, donde Benjamin Franklin, como hijo de esta tierra, tocó por primera vez la campana de la libertad, quedó asombrada.

¿Linares? ¿Dónde está Linares?

Los caracoleados corrillos de gente muy bien vestida y acicalada hablaban en el gran salón de estilo versallesco, copiado al mínimo detalle, como el joven que quiere aprender de los viejos maestros, de la reciente inaugurada Exposición Universal:

En Europa –decían muchos-. En España –hablaban menos-. En Andalucía –comentaban pocos-.

En Linares –aclaró en perfecto castellano, aquel embajador vestido con una amplia capa de fieltro negro, camisa de blanca seda y sombrero de ala ancha, con pluma de perdiz extremeña- se ha creado la fundición más grande de la vieja Europa.

¿Y qué se funde allí, tan lejos? ¿Oro? –Jocosamente se dirigió a éste, la bella dama pelirroja, con aire de saber lo que no tenía importancia.

No, no! –aseveró un alto, esbelto, singular, culto, algo aventurero y aprovechado señor, con pinta británica, a quien habían presentado como Sir Thomas Sopwith–. “Lead and silver. His name is La Tortilla”.

-Con treinta hornos reverberos, diez cubas de desplate y una fastuosa e ingeniosa torre de perdigones, en 1875, tuvo su puesta de largo en la Exposición Universal de Filadelfia, La Fundición de plomos y desplates más grande de Europa.  Su nombre: La Tortilla.

 

Publicado por Francisco Mañas Mármol en https://www.facebook.com/groups/1588414827887197/permalink/1869160829812594/

 

la tortilla