Pozo de San Vicente de Linares
Historia

San Vicente: Un pozo de trágica leyenda.

Nadie pensaría que aquella mañana de marzo de 1825, año en el que se inicia la tremenda guerra fratricida de las dos España, donde el protagonismo de nuestros dinamiteros se hará leyenda en defensa de las ideas liberales, año en donde se levanta un gran continente contra aquellos que lo oprimieron, pero que a la vez generaron unos vínculos fraternos, de sangre e idioma, cuando cuatro mineros linarenses, tras una noche de miedos y aguardientes decidieron abrir el pozo más emblemático y bello de la minería linarense. A ese pozo lo denominaron, no sin sorpresa del maduro funcionario del registro, que se reía tras unos dientes picados y una mirada absorta: El Chifle. ¿El chifle?… ¡Que eso suena a chiste, a mofa, a broma!…Que ironía de mofa y broma cuando en el mismo mes, con 142 años de diferencia se oyó una voz, en nuestra modernista plaza del mercado, de alguien que iba gritando: “Se han matado, se han matado”. La gente se interroga, se asusta y pregunta: ¿Qué ha pasado, qué ha pasado?… Un pueblo que espera la salida de su Prendimiento, queda atónito y desamparado.

Se ha roto la maroma del caldero e iban seis mineros, ¿dónde?… En San Miguel, en San Vicente, en el Chifle…Todos designan lo mismo. Han muerto seis mineros.

Linares sufre, sus hermosas y vivas calles, de tránsito alegre y comercial, se paralizan. Desde 1849 no ocurría nada igual, cuando en la Mina del Romero, diecisiete seres, empeñados en seguir viviendo, mueren ahogados en las venas de la gran madre; pero… esto ya no se recuerda.

Camino de San Miguel la gente se arremolina. La procesión se ha suspendido. Los compañeros permanecen en la boca del pozo. Desde Jaén viene el Sr. Higueras, es el jefe de todas la minas. Van a bajar a por ellos. Pasan los días y los compañeros permanecen juntos, vienen más jefes, vienen en grandes coches… El Nazareno, ha salido, pero la gente, con la fe en el Dios de los mineros, en silencio y sin saetas, reza por la calle Santiago. Bendice los eriazos Jesús Nazareno, y acuérdate de tus hijos mineros. Todo fue inútil, un brazo encontramos de ellos.

Pero hasta este triste día del 21 de marzo de 1967, donde todo acabó, ocurrieron otras muchas historias…

Poco a poco fue creciendo, y aquella noche de dudas y miedos de esos cuatro humildes emprendedores, se convirtió en 60 puestos de trabajo hasta que, con el nombre del arcángel Miguel, jefe de las tropas celestiales en 1880, 400 almas de cansados hombres y tristes niños gritan silenciosamente, mientras que arrancan 480 tn de duros y ricos frutos del vientre de la madre Gea.

San Vicente, torturado y mártir, no te podías llamar de otra forma, cuando en 1925 fuiste adquirido por la concesión San José. Pero… tú bajaste a los infiernos para darnos gloria, gracias a la Dirección General de Minas al profundizar hasta los 1008 m., siendo el pozo más hondo entre tus hermanos y, con orgullo y osadía, unos de los de mayores abismos del sufrimiento minero europeo.

Texto: Francisco Mañas Mármol

 

Pozo de San Vicente de Linares
El 21 de marzo de 1967 seis mineros perdieron la vida en las entrañas del Pozo San Vicente. Una tragedia que marcó el corazón de los linarenses hasta nuestros días porque Linares no olvida a sus mineros.
Pozo San Ignacio de la Compañía Arrayanes
Historia

La postal de la extraña y bella ciudad (1902)

Cher Michael:
Je ai été sept mois dans cette ville étrange et beau. Tout est plein de trous, mais la ville elle-même est apprécié que vous ne pouvez pas imaginer.
Ce sont des gens inhabituels, terreuse, courageux, querelleur. Les travailleurs se aiment, même si je suppose que beaucoup de vin et de brandy boire leur permet de voir la vie différemment.
Il est également vrai, qui est courageux, qui travaille douze heures sereine profonde dans cette belle ainsi.
Incidemment, ce matin, je ai inspecté et est authentique et belle. Ainsi acheté une carte postale dans un arrêt, plutôt un Badulaque, nommé Pujalde et je vais envoyer.

P.D Bien qu’il y ait toujours une brume douce qui vivent bien sur cette terre.

Votre ami Carlos
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Querido Michael:

Llevo ya siete meses en esta extraña y bella ciudad. Toda esta repleta de pozos pero en su casco urbano se disfruta como no te puedes imaginar. Son gente inusual, dicharacheros, valientes, pendencieros. Trabajadores como ellos solos, aunque supongo que la gran cantidad de vino y aguardiente que beben les permite ver la vida de otra forma. También es verdad, ¿Quién es el valiente, que sereno trabaja doce horas en lo hondo de este hermoso pozo?.
Por cierto, esta mañana lo he inspeccionado y es genuino y bello. De ahí que haya comprado una postal en una papelería, que más bien es un badulaque, de nombre Pujalde y te lo voy a mandar.

P.D. Aunque siempre hay una niebla dulzona, que bien se vive en esta tierra.

Tu amigo Carlos

Pozo San Ignacio de la Compañía Arrayanes
Detalle del último pozo construido de la Compañía Arrayanes denominado San Ignacio. 1902.
Gentileza del Archivo Fotográfico Municipal de Linares.

Publicado por Francisco Mañas Mármol en https://www.facebook.com/photo.php?fbid=839728292758081&set=a.149515131779404.35116.100001627538957

Linarensismo

Quien nace linarense aprende desde pequeño a amar su tierra y sus colores

Amar a alguien es sentirse responsable, cuidarle y evitar que sufra daños. Amar a Linares es sentir lo mismo: Sentirse responsable por los asuntos que ocurren en nuestras calles, airado cuando las cosas nos van mal y bien si van bien y, sobre todo, sentir que uno tiene un pequeño papel en la conformación del curso de las cosas que ocurren en el devenir de nuestra milenaria ciudad.

Quien nace linarense aprende desde pequeño a amar su tierra y sus colores

 Por eso un niño que honre los símbolos linarenses es un rayo de esperanza para el futuro de Linares.

Quien nace linarense aprende desde pequeño a amar su tierra y sus colores